El Caminito

 Leía hace unos días de Santa Teresita de Lisieux, de su vida y de su camino de abandono en Jesús. Me entusiasmó mucho. ¿Por qué nunca supe de su “Caminito”?

santa teresita de lisieux

 De adolescente, cuando tuve un fuerte fervor por Dios, solía abatirme ante lo duro de la senda estrecha; como no tenía más guía que las lecturas en solitario de la Biblia, pasajes como el de entregar todo a los pobres y andar con lo puesto me doblegaban grandemente el ánimo. Recuerdo una situación graciosa con el Apocalípsis. Lo había leído y no había entendido nada; a los días, veo en la tele a un cura que dice que para entender el Apocalípsis se precisaba no sé si de santidad o del Espíritu Santo. Fue escuchar eso para que me dijera, con el ánimo por los suelos: “ya está, estoy en el Infierno. No entendí el Apocalipsis, estoy condenado”. Y mejor no cuento lo que me pregunté (por suerte no pasó de una pregunta) cuando leí de San Pablo —si no me equivoco— acerca de los incircunsisos, ja.

 Bueno, no es que yo aspirara a una vida de santidad, ni mucho menos, pero sí que me sentía miserable por creer que el Cielo no iba a ser para mí. Por esto, con el correr de los años, fui dejando a Cristo por las en apariencia más amigables creencias orientales.

 Pienso que de haber sabido de Santa Teresita, quizás no me hubiese alejado en su momento de Cristo. En pocas palabras, el “Caminito” que descubrió la Santa nos alienta a que nos confiemos a Jesús como si fuésemos niños, dispuestos a una vida cristiana en lo cotidiano, sabiendo que siempre habremos de “meter la pata”, como sucede a los niños, y que esto no obstante no debe desalentarnos, pues una miradita a Jesús y habremos olvidado nuestras torpezas. Ella se sentía poca cosa en comparación a vidas heroicas como las de Francisco de Asís y entendió que su santidad solo la habría de lograr Dios. Teresita lo describe de manera muy hermosa:

 “…levantad siempre vuestro piececito para subir por la escalera de la santidad, y no os imaginéis que podréis subir ni siquiera el primer peldaño, no; Dios Nuestro Señor únicamente os pide buena voluntad. De lo alto de esta escalera, os mira con amor; un día, vencido por vuestros esfuerzos inútiles, bajará él mismo y, tomándoos en sus brazos, os llevará para siempre a su reino, donde ya no le dejaréis nunca más.” (Link)

jesus y los niños Y claro, las personas que tenemos necesidad de María, podemos hacer lo mismo: correr hacia la Madre como lo hacen los niños, que Ella luego de la manito nos presentará a su Hijo.

Que María les sonría.

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