Llevar la Cruz con alegría

 En estos días me he propuesto esa intención, el pensar mis problemas como pequeñas cruces que debo cargar como lo hizo Nuestro Señor. Hasta hace poco, no más que una semana, procuraba confiarme, como enseña San Luis de Monfort en su tratado para la devoción mariana, a la dulzura de María, a su regazo tal como haría un niño; un camino sin dudas, como dice el santo, fácil y plácido si es que no abandonamos a los brazos de María de corazón.

maria-hans-pixabay

 Pero, y aun queriendo ser un niño para Nuestra Madre, procurando, como enseñó Santa Teresita de Lisieux, hacerme todo lo pequeñito que pueda para no estorbar a Dios, en cuanto a las tribulaciones de la vida, de momento al menos, quiero llevar mis crucecitas como un adulto  —no imaginan lo grande que me queda esta palabra—  y tratar de pensar que las cargo como lo hizo por nosotros Jesús. Tener una preocupación e imaginarla como a una Cruz de veras que la transforma.

 Gracias, Madre.

cruz.pixabay

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