Una poesía para María

 En estos días, después de años de estar alejado del cristianismo, he vuelto a creer. Todo gracias a la Virgen. Dicen que María es un camino hacia Cristo, y doy fe que lo es. Como no me siento cómodo posteando estas cosas en el Facebook, armé este blog.

 Esta es una poesía que escribí hace unos días. Me hizo mucho bien, pues puso en imágenes lo que estaba sintiendo. Es todo por ahora. Que María les sonría.

Los pies, la orilla,
un árbol que se tiende
ofreciéndoles sombra.

las manitos sueltan una hoja;
el índice y la risa
la sonrisa hallada.

de los juncos
asoma un conejo:
el niño le ofrece pasto
y el conejo va con él.

la jovencita lo acaricia,
el conejo baja las orejas
cierra los ojos
y se queda.

el niño corre a la orilla,
a jugar con su barquito,
que es una corteza,
con la jovencita que lo mira
con el sol en los ojos.

el conejo sentado,
con las patas y la orejas levantadas,
los mira alejarse
hacia el cielo que enrojece.

ella le toma la manito
dejada suelta en su cuello
y le enseña la dulce estrella;
el pide un deseo
ella se sonríe
y lo besa;
el, duerme
ella, trémula
murmura una cancioncilla.

cae la noche,
la brisa pasa, perfumada de rosas,
el conejo
duerme.

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