María recibiendo a Cristo

 Leía ayer en este blog un pensamiento que me sacudió mucho la imaginación. El autor, partiendo del encuentro de Juan Diego con la Virgen de Guadalupe, reflexionaba sobre María como Madre y Niña, y llegado a un punto habla de Juan, del misterio maravilloso que habrá entrañado el que él, en su función de pastor de los cristianos, diera durante la Misa el Cuerpo de Cristo a la Virgen. Fascinante.

virgen de guadalupe2

 Como no soy muy entendido en estas cuestiones, no me aventuro a pensar el asunto más de la cuenta, pero bueno, ¿realmente habrá ocurrido que Juan diera de comulgar a la Virgen? ¿Hubiese sido posible, digamos, desde lo teológico? Pienso en el «llena eres de gracia», en la hermosa palabra, que acabo de conocer en estos meses, que es  «kejaritomene» , y se me ocurre que no. Pero, ¿no habría sido un consuelo, a la par de que una alegría y un dolor inmensos, para María el sentir a su Hijo nuevamente dentro suyo? Viendo lo que fue su vida de humilde y callado ejemplo, seguro que Ella habrá querido participar de la Iglesia como una cristiana más, y entonces sí, se podría suponer que la Madre recibió al Hijo en la Eucaristía, como debía todo cristiano. En fin. Un hermoso misterio.

  Que la Virgencita de Guadalupe los guarde.

El Lucero de Belén

 Una horitas que lleva de nacido el Niñito Jesús. Dios, sabes que todavía me cuesta hablarte como debo, aunque ahora lo estoy haciendo, pero también sabes que a través de Ella te expreso lo que siento. Gracias por la Navidad.

 Madre, estoy cansado y en estos momentos un poco cerrado de palabras. Esta ilustración creo expresará mejor todo lo que pudiera escribirte.

navidad por juan ferrandiz

   ¡Feliz Navidad! ¡Que el Niño y María les sonrían!

La miniserie María de Nazareth

  Hoy es el día para armar el arbolito de Navidad, uno de mis momentos preferidos del año, porque el arbolito es de las pocas cosas, sino la única, que me permite hacer lo que de niño, y casi con igual entusiasmo. Pero desde este año, no más que tres meses atrás, el 8 de diciembre ha pasado a ser el día de María, nuestra Madre. Creo que desde la época de la Primera Comunión que no tenía tan presente que hoy es el día de la Virgen. Este 8 de diciembre para mí, pues, estará alumbrado como nunca en muchos años.

 Hace unas semanas estuve viendo la miniserie María de Nazareth. Disfruté mucho al verla, tanto, que en ella he encontrado la versión para María de la preciosa Jesús de Nazareth de Zefirelli. En el día de la Virgen, aprovecho entonces para contar un poco de María de Nazareth, una coproducción italiana-española estrenada en 2012.

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Llevar la Cruz con alegría

 En estos días me he propuesto esa intención, el pensar mis problemas como pequeñas cruces que debo cargar como lo hizo Nuestro Señor. Hasta hace poco, no más que una semana, procuraba confiarme, como enseña San Luis de Monfort en su tratado para la devoción mariana, a la dulzura de María, a su regazo tal como haría un niño; un camino sin dudas, como dice el santo, fácil y plácido si es que no abandonamos a los brazos de María de corazón.

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Orando con el Niño Jesús

 Hace unos días buscaba en la web acerca de la oración cristiana y encontré un comentario acerca de la oración imaginativa, donde se contaba de San Antonio de Padua, de que oraba imaginado que tenía al Niño en brazos. Busco más información, pero lo que leo es de la visión que había tenido el Santo durante una tarde de oración, cuando el Niño lo visita y se queda en sus brazos, no de su imaginación puesta al servicio de la oración.

san antonio de padua y el niño Sigue leyendo

Orando con la Virgencita

 En la foto de abajo puede verse mi ventana y el jardín de fuera; yo estoy en sentado en la cama. La imagen de la Virgen, una de las varias con las que me acompaño todos los días, la pongo en ese sitio cuando me pongo a orar. Bueno, a intentarlo.

orandole a la virgen niña
 ¿Por qué esta imagen? ¿Y por qué orar con ella? Porque es la única que he encontrado de María con las manos en gesto de plegaria que me gustara, y también porque la inocencia que transmite, dado lo niña que se ve, me anima a imaginar que estoy orando como lo haría de ser un niño y que ella me lo está enseñando y que solo me pide que junte las manos sobre el corazón y la imite. Es una sensación muy linda. Como no me sale orar con palabras, esa imaginación, acompañada del Rosario entre las manos, es la única manera que tengo para hacerlo, al menos de momento.

 Por lo que he leído en varios sitios cristianos, no está mal valerse de la imaginación cuando oramos. Orar con la imaginación es muy hermoso.